
Madres solteras en África: el programa de la Fundación para Benin
El hecho de tener un hijo siempre es un cambio en cualquier familia. Hay que cambiar rutinas, horarios y ciertas cosas que dabamos por hechas en nuestra vida para atender la vida un recién nacido. Esto ya es verdaderamente complicado en paises de lo que definimos como primer mundo, a veces y un auténtico desafio. De hecho, tanto es así que cada vez se ha normalizado más una cultura de muerte en torno al aborto.
La dificultad extra de mantener una nueva vida en África
A esta dificultad que podemos encontrar, sumale el ser mujer en un mundo mayoritariamente de hombres y en un país dónde el soporte social y asistencial no es el que estamos habituados a ver en nuestros paises.
Ser madre soltera en África puede ser un auténtico desafio muchisimas veces. Esto puede desembocar en muchas ocasiones en abandonos y en tantas otras en abortos. Desde nuestra fundación quisimos centrarnos en este problema tan pronto como lo descubrimos.
El sacerdote que salva madres
Conocimos esta situación, gracias a un sacerdote de la zona que ya ayudaba y cobijaba a estas madres como buenamente podía y quisimos ayudarle a ayudar yendo más allá.
Desde la fundación nos pusimos en marcha para construir un centro de formación para estas madres y para empezar a abastecerlas también con nuestra granja y próximamente con nuestro rebaño también. En estos centros de formación intentamos que las mujeres solteras desarrollen un oficio con el que poder salir adelante por su propia cuenta. Buscamos que aprendana a asociarse entre ellas también y puedan emprender sus propios negocios que les permita atender a su familia.
Una solución con vistas a futuro
Siempre pensamos en esta solución como algo que tenga impacto en el futuro y vaya más allá de la ayuda inmediata, que también hay que darla. Es por ello que vimos en la formación un deber más que una opción. Como dice ese provervio "Dale un pez a un hombre y comerá un día, enseñale a pescar y no necesitará que le des nada nunca más". Con esa idea en la cabeza se empezó la construcción de dicho centro, se empezaron a adquirir máquinas de coser y se buscó el personal que pudiera hacer las veces de docente para enseñarlas este oficio.
A futuro, cuando tengamos nuestra producción de Yuca, buscamos también el poder enseñarlas a realizar repostería típica de la zona, dónde se utiliza esta harina, tan desconocida en otros continentes y que aporta un dulzor extra todo lo que se elabora con ella.
En el futuro, la idea es tener un abanico de formaciones dónde elllas también puedan elegir que es lo que más les atrae o apetece aprender de cara al futuro.
La formación y el conocimiento ha de ser siempre el pilar central de estas iniciativas, porque creemos que es lo que da dignidad a las personas, dignidad que tenemos todos desde el momento mismo de nuestra concepción.
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